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NUESTROS
HIJOS SON NUESTRO REFLEJO
Dra. Ana Alvarado de Adrianza
aadrianza@nutrysalud.com.ve
La
buena alimentación de un niño comienza
antes del nacimiento, ya que lo que la madre consume
durante el embarazo determinará en gran medida
las necesidades nutricionales del bebé. Una mujer
embarazada que deja de alimentarse para no aumentar
excesivamente de peso puede traer al mundo un recién
nacido con bajo peso que no sólo presentará
necesidades nutricionales especiales sino que también
podría presentar problemas serios de salud. Una
mujer anémica es probable que de a luz un niño
con bajas reservas de hierro. Si las reservas de folato
de la madre son deficientes el bebé puede presentar
serios problemas neurológicos. Contrariamente,
si recibe altas dosis de vitamina A antes o durante
el primer trimestre del embarazo pueden producirse defectos
congénitos. Debido a estos problemas potenciales,
toda mujer embarazada debe seguir sus controles prenatales
y alimentarse de manera variada y balanceada.
Durante los primeros meses de la vida la leche materna
es el alimento fundamental, ya que proporciona todos
los nutrientes que el niño necesita para crecer
y desarrollarse, además de que le confiere inmunidad
contra una serie de enfermedades. La introducción
de alimentos diferentes a la leche materna debe hacerse
de manera oportuna, para no ocasionar problemas de salud
al niño que aun no tiene su aparato digestivo
bien desarrollado.
Los primeros años son de gran importancia para
determinar la calidad de la alimentación que
recibiremos durante toda nuestra vida y esto dependerá
en gran medida de los hábitos alimentarios que
los padres fomenten en sus hijos; para ello recomendamos
seguir las siguientes reglas:
De el ejemplo a sus hijos compartiendo los momentos
de las comidas e ingiriendo siempre comidas sanas. El
tiempo dedicado a la alimentación debe ser saludable
y agradable. Las comidas deben ser momentos para relajarse
y compartir buenos alimentos y una sana conversación
(esto no involucra criticar o pelear con los hijos).
Aproveche estos momentos para la enseñanza de
uso adecuado de los cubiertos y de las normas de comportamiento
en la mesa.
Evite las meriendas a bases de dulces o chucherías,
mantenga siempre alimentos saludables en la casa como
frutas, vegetales frescos, yogurt, cereales integrales,
galletas integrales bajas en grasa; para que los niños
merienden.
Incentive, desde temprana edad, el consumo de vegetales
y frutas preparados en una variedad de formas. Muchas
veces resulta difícil hacer que los niños
consuman vegetales, pero podemos ganar la batalla combinándolos
en sopas, hamburguesas, salsas, etc.
Pida la colaboración de los niños para
la elaboración de la comida. Esto permite que
se involucren en la realización de tareas simples
y que se sientan tomados en cuenta. Si los padres prefieren
el consumo de alimentos ya preparados es posible que
sus hijos no aprendan el valor de los alimentos.
Evite el uso innecesario de azúcar en las bebidas
y jugos de fruta. No acostumbre a sus hijos a usar cantidades
extras de sal en las comidas, no coloque el salero en
la mesa.
Deje que sus hijos coman de acuerdo a su apetito, no
lo obligue a comer mas de lo que él o ella desee.
Recuerde que no todos los niños tienen las mismas
necesidades de energía y que su apetito puede
variar de un día a otro.
Evite el uso excesivo de grasas en la preparación
de las comidas, un elevado consumo de grasas puede conducir
a la obesidad y muchas de las enfermedades de los adultos.
Recuerde que en nuestras manos está el tesoro
mas grande de la creación, nuestros hijos, y
ellos son un reflejo de lo que nosotros somos.

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