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UNA FARMACIA EN SU COCINA
Dra. Ana de Adrianza, Ph. D, Mg. Ss
Médica Farmacóloga
Nutricionista Dietista
aadrianza@nutrysalud.com.ve

Como profesional de la salud estoy firmemente convencida de que una de las mejores prescripciones médicas es: "Consuma una alimentación balanceada, variada y sana" esto le garantizará una vida larga y saludable. Existen numerosas evidencias científicas que apoyan esta aseveración.

Los alimentos contienen sustancias necesarias para el funcionamiento normal del organismo humano pero además algunos de ellos poseen otras sustancias que contribuyen a alejar las enfermedades.

La cocina es una farmacia en la cual conseguimos esos alimentos especiales que nos permiten combatir enfermedades de manera natural, potenciando nuestro sistema inmunológico. Particularmente los vegetales son ricos en fibra, vitaminas, minerales y otras sustancias que juegan un papel fundamental en el ataque y destrucción de radicales libres responsables del desarrollo del cáncer.

Entre esos vegetales maravillosos se encuentran muchos de uso común en nuestra cocina:

Cebolla es rica en componentes terapéuticos. Contiene vitaminas B, C, E, carotenos, calcio, hierro, fósforo, potasio, sodio, sulfuro y trazas de cobre. Contiene además un aceite antiséptico natural y una sustancia anticoagulante que ayuda a disolver los coágulos que se forman en las paredes de los vasos sanguíneos y de esta manera reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Lo bueno es que el calor no destruye estas sustancias. Una cantidad muy pequeña diaria de cebolla (10 grs. o aproximadamente una cucharada) ayuda a disminuir los niveles de colesterol en sangre.

Ajo contiene calcio, fósforo, hierro y potasio además de vitaminas como tiamina, riboflavina, niacina y vitamina C. Contiene dos aceites volátiles que se mantienen separados en el diente intacto, pero una vez triturado se mezclan y se convierten en un compuesto que le da el olor característico al ajo. Este compuesto sulfurado es un potente antibiótico natural y puede actuar como tal en el tratamiento de setenta y dos tipos de infecciones (el calor elimina esta propiedad antibiótica). El ajo retarda la aparición de enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, cáncer y un amplio rango de infecciones. Disminuye los niveles de colesterol en sangre e incrementa la asimilación de vitaminas. Al igual que la cebolla ayuda a disolver los coágulos sanguíneos. Sus propiedades antiinfecciosas y estimuladoras del sistema inmune ayudan a prevenir el cáncer. Uno o dos dientes de ajo al día es todo lo que necesitamos. El ajo cocido puede disminuir la presión sanguínea, ayuda a mantener la fluidez de la sangre, actúa como descongestionante y antitusivo, puede ayudar a prevenir la bronquitis.

Ajo porro tiene muchas de las propiedades de la cebolla y el ajo, pero es aun más rico en nutrientes y tiene un contenido proteico mayor.

Zanahoria es rica en beta carotenos y vitamina A, contiene cantidades significativas de B3, C y E. También contiene sodio, calcio, fósforo, potasio, fibra y ácido fólico. Todos esto nutrientes se encuentra cerca de la superficie por ello es recomendable lavar y frotar las zanahorias en lugar de pelarlas. El jugo de zanahoria se usa para prevenir infecciones de los ojos, oídos, amígdalas y garganta.

Remolacha su contenido de beta carotenos, vitamina C, hierro, calcio y minerales trazas es superior al de la espinaca. Es rica en potasio y fibra, pero también tiene ácido oxálico.

Lechuga tiene un alto contenido de hierro, calcio, fosforo y potasio; también contiene vitamina A, C y E por tanto en rica en antioxidantes.

Espinaca contiene vitamina C, A, B, algo de vitamina K, potasio, calcio, magnesio, hierro, yodo y fósforo. Cuando se cocina la espinaca se libera ácido oxálico que se combina con el hierro e impide la absorción de este último, por ello para obtener todos los beneficios de este vegetal es recomendable comerlo crudo. La espinaca tienen un contenido de beta carotenos (protegen contra el cáncer) superior al de las zanahorias, también reduce la presión arterial.

Tomate contiene la mayor cantidad de vitaminas en la parte central de manera que eliminar las semillas reduce su valor nutritivo. Tiene un alto contenido de potasio y ácido fólico por lo que se recomienda su consumo durante el embarazo. También es rico en licopenos que es un poderoso antioxidante que ayuda a combatir el cáncer.

Ají picante es rico en vitaminas A y C. Contiene una sustancia denominada capsaisin que posee efectos beneficiosos sobre el tubo digestivo, estimula la saliva, los jugos gástricos y los movimientos intestinales. Es bueno para la circulación y es antiséptico.

Estos son sólo algunos de los vegetales más utilizados en nuestra cocina, como ven son una fuente inapreciable de vitaminas y minerales, lo cual no justifica el uso de suplementos vitamínicos cuando estos alimentos se consumen en cantidades adecuadas. Es muy importante que enseñemos a nuestros niños, desde muy pequeños, a consumir vegetales porque de ello dependerá en gran parte su salud en el futuro.



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