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EMBARAZO:
PROBLEMAS NUTRICIONALES
Dra. Ana A de Adrianza
aadrianza@nutrysalud.com.ve
Para muchas mujeres el embarazo es una experiencia agradable
y sufren muy pocos efectos molestos durante el mismo,
mientras que para otras se presenta con algunas molestias
que hacen del mismo una experiencia no muy placentera.
Muy pocos de estos problemas pueden afectar de manera
seria a la madre o al feto, pero mientras más
placentero sea el embarazo mejor será para ambos.
El embarazo dura aproximadamente 40 semanas. Este tiempo
es dividido comúnmente en tres periodos o trimestres:
el primer trimestre va desde el último periodo
menstrual hasta la semana 12, segundo de la 12 a la
28 semana y el tercero de la 28 hasta el parto.
Muchos de los trastornos que se presentan en el embarazo
son producto de los cambios hormonales, las deficiencias
nutricionales y de los profundos cambios anatómicos.
Para que se produzcan un embarazo y un nacimiento saludables
es necesario consultar y trabajar conjuntamente con
un médico calificado, así como con un
nutricionista que vigile el estado nutricional de la
madre y del niño.
Algunos de los problemas relacionados con la nutrición
que se presentan durante el embarazo son:
Anemia: durante el embarazo se produce un incremento
del volumen sanguíneo en un 40%. Esto es debido
al aumento en el volumen de plasma (liquido) y no de
las células sanguíneas, esta disminución
en el número de glóbulos rojos que contienen
la hemoglobina, que a su vez trasporta el oxigeno, trae
como resultado la anemia. Esto se produce con mayor
frecuencia durante el segundo trimestre y puede causar
fatiga, palpitaciones, palidez de la piel, de las encías
y de las conjuntivas. Pueden producirse antojos por
comer sustancias que no son alimento como: carbón,
tiza, hielo, pelo; a esto se le conoce como pica y es
signo de deficiencia nutricional. La anemia es poco
probable que afecta al feto ya que éste utiliza
las reservas de hierro de la madre.
Para evitar la aparición de la anemia recomendamos
alimentos ricos en ácido fólico, vitamina
B12 y otras vitaminas del complejo B. Alimentos ricos
en hierro como son los vegetales de hojas verdes, las
ciruelas, las pasitas, las carnes rojas, el pan y las
pastas integrales. Los alimentos ricos en vitamina C
favorecen la absorción del hierro. Los suplementos
de hierro causan constipación por lo que es aconsejable
ingerir alimentos con alto contenido de fibra e incrementar
la ingestión de líquidos.
Constipación: los cambios hormonales que acompañan
el embarazo tienen efecto relajante sobre los músculos,
incluyendo los del tubo digestivo. Los incrementos de
la progesterona hacen que los movimientos del intestino
sean menos eficientes con enlentecimiento del peristaltismo
y la consiguiente constipación.
Este problema puede evitarse incrementando la cantidad
de fibra y de líquidos de la dieta, e ingiriendo
abundantes frutas y vegetales. También es recomendable
caminar por lo menos 30 minutos diarios y establecer
una rutina diaria de evacuaciones.
Gases: se pueden presentar inclusive con la ingestión
de alimentos que anteriormente no causaban ningún
problema. Es recomendable determinar cuales son los
alimentos que estén comprometidos para así
evitarlos. Ingiera cuatro o cinco comidas al día
en lugar de tres y mastique bien los alimentos. El caminar
también evita la formación de gases.
Reflujo esofágico: también es común
y es ocasionado por la presión que el útero
ejerce sobre el estómago promoviendo la reentrada
de los jugos estomacales al esófago. Para prevenir
este problema deben evitarse los alimentos muy condimentados,
el café, el alcohol, la menta, el chocolate y
los antiácidos que contienen soda. Evite acostarse
inmediatamente después de comer, camine un poco
antes de ir a la cama.
Hemorroides: numerosos factores contribuyen a su aparición,
entre ellos: la constipación, la presión
del útero a medida que el feto crece en peso
y tamaño. Se recomienda incrementar el consumo
de fibra, la ingestión de abundantes líquidos
y caminar al menos treinta minutos al día.
Incremento de peso: muy común en el embarazo
y se debe a la ingestión de un número
mayor de calorías de las necesarias y a la inactividad
física.
Durante el embarazo es más importante que nunca
el seguir una dieta balanceada que cubra las necesidades
de energía y nutrientes que se encuentran incrementadas.
Es por ello que la dieta debe ser diseñada desde
un principio por un especialista en el área nutricional
a fin de evitar el incremento excesivo de peso que puede
complicar el embarazo y que una vez terminado éste
se convierte en una carga para la madre.
Olvidemos el dicho de que una mujer embarazada debe
comer por dos porque esto también puede llevarla
a engordar por dos.

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